La matraca de la Giralda

Muchos sevillanos se han percatado este año de un sonido que la Giralda tiene siempre  -no sólo ahora-  desde el Jueves a Sábado Santo: es la matraca, una cruz hueca de madera que está situada en el cuerpo del reloj de la famosa torre, una planta inmediatamente superior a la de las cuatro jarras de azucenas de las esquinas. La matraca gira y emite entonces un sonido sobrio, que nada tiene que ver con el de las campanas. Parece el sonido de algún pájaro extraño, incluso una chicharra, tocándose para convocar a los Santos Oficios por la muerte del Señor. El estado de alarma y su confinamiento obligatorio ha permitido, con las calles y plazas desiertas, hacernos eco de uno de los mensajes de la Giralda que los tiempos más recientes habían ahogado en el aire.

 

 

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