La camarera podemita de los mocos y escupitajos en las tazas de “los fachillas” pretende pedir perdón y vuelve a liarla

Vuelve a meter la pata y a ‘mearse’ en las tazas del café de la clientela la camarera de Podemos de un bar en La Coruña, concretamente la Cervexaria Boca Grande, en la localidad de Carral.

Tras volcar en su cuenta de Twitter un video con su cara en primer plano en el que aparecía sacándose un moco y echándolo en la taza de café de un presunto cliente, la camarera con un piercing en la nariz aseguraba que eso era lo que hacía cuando un cliente fachilla le pedía un café.

 

 

Tras el revuelo que se montó en las redes sociales por semejante asquerosidad que además atenta contra todas las normas sanitarias, la susodicha vuelve a la carga, esta vez desde Tik Tok, tras haber cerrado su cuenta en Twitter, para escenificar una disculpa que agrava aún más el problema y asegura que lo que dijo era de broma y que cuando ella dice “fachilla” no se refiere “a la gente de derechas sino a facha, así, por definición”, sin que ni ella misma sepa lo que ha pretendido decir.

 

 

La anticapitalista podemita, no obstante, no se olvida de pedir disculpas a su vez a la marca de café que aparecía en la taza, víctima también de su guarrada pero que podría ejercer con más motivo aún si cabe una reclamación patrimonial y denunciarla en los juzgados por asociar su marca comercial a semejante porquería.

Diversas webs dedicadas a la gastronomía y al turismo se han visto igualmente inundadas de reproches contra la camarera y contra el establecimiento coruñés por permitir semejante guarrada a una empleada y le exigen al propietario que la despidan del trabajo y numerosos comentarios de visitantes ocasionales hablan de la dejadez y falta de higiene habitual en el establecimiento y del pésimo servicio que prestan sus camareros, a menudo hablando por teléfono y sin guardar protección ni mascarillas.

Algunos potenciales usuarios contactaron en estas horas con el propietario del local, quien al parecer se habría mostrado de acuerdo y condescendiente con la lamentable actuación de su empleada, tal vez porque coincide con ella en la sectaria politización que ejerce con los clientes.

El motor de búsqueda de Google advierte, cuando buscas el local, que dicho establecimiento está muy mal valorado por sus visitantes, con apenas un 3,9 de puntuación.




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