Salvar la ojiva imposible

Lo escuché mirando al Cristo de la Salud y Buen Viaje, en la cámara que se asomaba a su reja de San Esteban: “¡Cuánta vida da una ventana y cuánto duele una puerta cerrada!”. Mejor imposible para la crónica urgente y más completa de esta Semana Santa histórica de su peor historia. Y lo había dicho Víctor García-Rayo desde la 7TV a la que agradeceremos por siempre el hermoso engaño de hacernos creer que las cofradías estaban por las calles de Sevilla. Era como cuando de niño, al caerte, traías desolladas las rodillas y tu madre te ponía las tiritas. Tiritas ahora de Víctor García-Rayo para este corazón partío de los sevillanos.

Si de la tele se sintió alguna vez, por encima de todas, que la gente de la pantalla entraba en nuestras casas, hasta la sala misma de los hogares, desde luego ha sido esta. Gracias a todo ese equipo, porque ha sido un equipo. Y gracias a los anunciantes que no sólo anunciaban alimentos. Me parece que la 7TV es ahora mismo la única televisión del país que no sólo anuncia alimentos, en pro los anunciantes  -con futuro incierto para sus negocios-  de hacer que existiera para los sevillanos la Semana Santa que nunca existió.

También lo dijo Víctor García-Rayo, maestro en naturalidad y sinceridad ante las cámaras: “Creemos lo mismo, sufrimos lo mismo”. Y ha tenido toda la fe del mundo para salvar milagrosamente, como en San Esteban, la ojiva imposible de esta Semana Santa.

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