Que no se detenga el tiempo

 

Hay lágrimas y lagrimones. Y hoy son lagrimones. Y hoy es también el día en el que no te quieres cruzar la mirada con quien está contigo, el día en que os vais a pasar las horas huyendo de lo que se contarían los ojos de cada uno.

Has amanecido entre juncos de la orilla del Quema en el recuerdo de los poemas que cantaban a la Virgen. Y desde un profundo dolor de vacíos, has terminado por rogar lo que nunca hubieras imaginado en este domingo del Rocío sin Rocío: que no se detenga el tiempo, que aparten de ti y cuanto antes este cáliz que te ha dejado en la más silenciosa soledad de una Marisma sin Ella.

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