Perderse por las calles

 

Entre tantas frases hechas que nos han dado como dogmas está la de que “del gusto no hay nada escrito”. Falso, porque del gusto se escribe todo. Y viendo el nuevo cartel de la Semana Santa de Sevilla, tengo claro que unos valen para los expedientes abultados  -hasta ser decano de Bellas Artes-, y otros para ser artistas: los que transmiten, los que conmueven, los grandes responsables de nuestros temblores y escalofríos.  Ahí no me llega el autor del cartel, exhaustivo investigador y estudioso, pero al que le queda lejano el dominio de la emoción. Habita en lo académico, pero con la Quinta Angustia se ha perdido por las calles del dolor auténtico de su pecho, allí donde una espada le atraviesa el alma. Por esas calles, ayer de Olavide y hoy de este Cabrera por las que nos van a matar un día las bicicletas.

Cuando uno se pierde por las calles, cuando se le nota que está absolutamente desorientado, lo mejor que puede hacer es preguntar por la dirección exacta. Y respecto del Consejo, sigue haciendo  -como con el Pregón-  “apuestas seguras” que está por ver si realmente ganan.




 

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