No

Los presuntos “artistas” a los que no conoce nadie  -ni llegarán a conocer por estos caminos-, parecen no encontrar más asidero, aunque sea momentáneo y efímero, que el de la excentricidad para llamar la atención. Eso lo hacía magistralmente Dalí… pero era nada menos que Dalí.

Podríamos  salvarnos de ellos si al menos, como en este caso, una Hermandad como la de La Macarena frenara sus ambiciones. Pero se ve que tampoco, que encima las celebra y les da amparo. ¿De qué va esta Junta de Gobierno que ni siquiera ha sabido controlar la desafortunada manera de haberse vestido a la Virgen de hebrea?




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