Los cuentos de Adelante Andalucía

Nuestro periódico, en su sección EN RED, se hace hoy eco de algo que sucedió ayer. Y se hace hoy eco porque precisamente ayer no tuvo la repercusión que pretendía Adelante Andalucía con el Día de los Enamorados. Tomaron imágenes de princesas Disney, como La Cenicienta, para venir otra vez con el cuento de un feminismo que les separa precisamente de millones de mujeres que no se sienten representadas con sus reivindicaciones.

Remito a EN RED ( https://www.sevillainfo.es/enredados-en-la-red/porque-me-sale-del-potorro-la-campana-de-adelante-andadalucia-por-el-dia-de-los-enamorados/ ) para hacerme entender. El lema “Porque me sale del potorro” no tuvo la influencia ni los efectos esperados por la “intelectualidad” autora de semejante ordinariez, agravada por el hecho al parecer de reclamar con dibujos Disney la atención de los niños.

El Día de los Enamorados pasó como siempre, sin verse afectado lo más mínimo por una nueva manipulación de lo que sienten realmente tantas mujeres, enamoradísimas y felices con sus parejas,  por más que este feminismo aislado quiera hacerse  -y no lo consigue-  con la patente de sus corazones. Que hablando de patentes, ya veremos que tendrán que decir los asesores jurídicos de la internacional productora que ha visto invadida la propiedad de su marca.

No nos va a venir de Adelante Andalucía la enseñanza de lo que es el amor, ni siquiera considerado en el legítimo derecho a sentirlo en la homosexualidad. Hace ya muchos años que, por fortuna, se puede ser gay o lesbiana con toda naturalidad. Adelante Andalucía es una formación que está muy desfasada si cree que la necesitamos ahora para lograr lo que ya está logrado: el respeto a todas las opciones sexuales.  Fuera de sus amarguras y frustraciones quedamos mucha gente, mucha más de la que podrían calcularse; gente que disfrutamos del amor, que lo hemos logrado en la vida y que, además, lo gozamos hasta románticamente. Pero con esas ideas, con esos mensajes, con esa rabia desmedida y el atropello de felicidades ajenas que pretenden, se ve que han tenido mala suerte. Aunque no lo crean, hay mujeres a las que los hombres hacen sentirse no ya princesas, sino reinas.




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