Indefendible Sánchez

Yo estoy convencido de que el mundo no va a ser mejor después de la pandemia. De hecho ya estamos en fases que algo podrían haber dejado ver de esa falsa esperanza. Pero nada. Los imbéciles lo siguen siendo, lo mismo que los maleducados o los hijos de la gran. No tienen remedio. Aunque parezca un contrasentido, diría que no experimentan las experiencias. Me dice mi mujer que son como los corredores de cintas de gimnasio, que por más kilómetros que hagan siempre están en el mismo sitio.

Pero una de las escasas ventajas de la pandemia ha sido la de desenmascarar a falsos demócratas de toda la vida, que se han quedado con el culo al aire desde que manifiestan simpatizar con un Gobierno dictatorial imposible ya de encajar en un régimen de libertades. Ahora mismo, y visto lo visto, es imposible defender a Pedro Sánchez y simultáneamente sentirse demócrata. Ya sabemos que la cuadratura del círculo no existe.

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