Año de esperanzas 

En plena calle, a la altura de mis pies de transeúnte, los nuevos almanaques me recuerdan que voy dando pasos hacia 2021, que voy dejando atrás este 2020 redondo en cifra, pero lleno de aristas de puñales que nos han herido por todos los costados de cuanto hasta ahora fue vivir.

El año que viene, el que ya se acerca, parecería así, tal como me lo encuentro por adelantado y según le ha buscado sitio en una acera el vendedor ambulante de sus calendarios,  que aguarda con el tiempo por los suelos. Un tiempo sin alas, sin saber elevarse a los árboles por encima del bajo rasero de las miserias. Sin embargo, no hay tiempo, por difícil que sea, que no venga cosido a nuestras esperanzas. ¡Hay que ver lo que puede hablar de Triana y de Sevilla la humilde mercancía en la que encontré sus miradas!

Fotografía de Beatriz Galiano




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