Andar en Sevilla es como un campo de minas

Los ciudadanos hacen ya burla constante sobre eso que los munícipes llaman la movilidad, pues cada día se hace más insostenible caminar por las calles de Sevilla. La imagen es sólo una pequeña muestra del estado de las calzadas y aceras, sin asfaltados que superen baches y desniveles constantes, además de pasos de cebra de los que por todas partes -sobre todo en el centro- apenas queda un vago recuerdo de señalización, con las franjas blancas borradas o convertidas ya a una suciedad negra que las cubre. En esta foto se ve que los peatones corren el peligro -no digamos de noche- de sufrir un percance al pisar en falso el hueco que en la acera ha dejado el deterioro de una de las trampillas de servicios públicos distribuidas por el pavimento. Si a eso sumamos los riesgos que entraña para la seguridad de los sevillanos la falsa peatonalización que les han vendido desde el Ayuntamiento -sorteando veloces bicicletas y patinetes circulando a su libre albedrío-, transitar por Sevilla es como jugarse a diario la integridad física en algo parecido a un campo de minas; como poco, de cientos de obstáculos que dejan a los ciudadanos amparados a su suerte.




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