La sardina se puede convertir dentro de muy poco, en un producto de lujo. De humilde pescado, barato, a producto gourmet, caro carísimo. Lo llevamos claro todos aquellos, legión por estos pagos, aficionados a consumir sardinas, bien sea a la plancha, cocinada, en escabeche, en aceite… se nos acaban las sardinas de tanto quererlas. Están en vías de extinción. Palabras mayores. Cero pesca de sardinas en el Cantábrico y el Atlántico ibérico durante el 2018. Esta es la recomendación que ha estudiado el CIEM para poder recuperar la población de la sardina. Y la prohibición podría durar la friolera de 15 años.

CIEM (ICES, el Consejo Internacional para la Exploración del Mar), organización que promueve y coordina los recursos, la investigación, el ecosistema y medioambiente marinos en el Atlántico Norte, ha recomendado la cancelación de la pesca de la sardina en el Cantábrico y el Atlántico ibérico para poder recuperar su población. Con el objetivo de poder mantener una captura elevada a largo plazo, manteniendo a la vez una población de sardinas saludable, la recomendación de ICES es que la captura en estas áreas sea directamente de cero.


El sector se echa las manos a la cabeza y arremete, como en otras ocasiones, contra los métodos de medición de los científicos. La flota del cerco insiste en que no se puede decir que el stock está casi desaparecido si siguen cayendo ejemplares en las redes. Bruselas desmiente a los pescadores españoles: «Los informes nos alertan del posible agotamiento de las reservas de sardina en los mares», advierten