El consumo de frutas y hortalizas frescas, al tratarse de alimentos fundamentales para el equilibrio de la alimentación,  son “una buena opción para alimentarse de manera saludable durante todo el año” según los productores

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de Andalucía (COAG-A) sugiere que sean “alimentos de cercanía“, ya que ofrecen una mayor “garantía de calidad y mejores propiedades, debido a que se recolectan en su momento óptimo de madurez y llegan al consumidor en un corto espacio de tiempo”.

Y es que con la subida de temperaturas, “a veces se olvida un alimento tan completo como las legumbres en detrimento de las frutas y verduras de temporada” pero si se atienden datos de la Consejería de Agricultura, en la presente campaña en Andalucía creció la superficie de garbanzo en más de un 60 por ciento, pasando de las casi 22.500 hectáreas de 2017 a más de 36.000 en 2018, según un comunicado de COAG-A.

Con la campaña en marcha, el rendimiento es menor que el del año pasado, y oscilará entre los 1300 y 1800 kilos por hectárea. Según ha explicado el responsable de herbáceos de COAG-A, Ramón García “la región andaluza tiene zonas arcillosas donde se dan muy buenas producciones, con un garbanzo de gran calidad, muy tierno, debido al pH de la tierra, y con la piel fina, en función de la variedad”.


En Andalucía se siembran principalmente dos tipos de garbanzo, el blanco (lechoso) y el vulcano, “más pequeño y redondo”. El garbanzo es un cultivo fijador de nitrógeno, motivo por el cual cuenta con una ayuda comunitaria (‘greening’ o pago verde). El resto de leguminosas se ha mantenido en cifras similares, con la excepción de las habas, cuya superficie disminuyó algo más de un diez por ciento.

UN ALIMENTO REDONDO

Las legumbres se caracterizan por su elevado contenido en proteína, lo que las convierte en una de las principales fuentes de aminoácidos para la alimentación humana. Son un alimento imprescindible en la dieta mediterránea.

Sin embargo, según la Fundación Española de Nutrición (FEN) su consumo ha descendido casi un 75 por ciento desde los años sesenta. Según el Panel de Consumo Alimentario (PCA), los niños toman una media de 12,2 gramos de legumbres por persona y día; 12,1 en los adolescentes y 13,4 en los adultos.

A medida que aumenta la edad, el consumo es mayor, alcanzando los 15,2 gramos en el caso de las personas mayores –Estudio Anibes realizado por la FEN en 2017–. Las cifras son preocupantes si se comparan con las de los años sesenta, cuando se consumían hasta 41 gramos de legumbres por persona y día.

Este descenso tiene consecuencias en la salud, ya que las legumbres tienen un importante contenido de proteínas, de fibra, de magnesio, potasio, fósforo y hierro, además de aportar vitamina B1 y ser bajas en sodio y azúcares, entre otros beneficios. Son saludables y baratas y existen multitud de recetas y posibilidades para prepararlas en frío.

Durante el año 2016, según datos de Mercasa, los hogares españoles consumieron 136,2 millones de kilos de legumbres y gastaron 239,1 millones de euros en estos productos. En términos per cápita, se llegó a 3,1 kilos de consumo y 5,4 euros de gasto. El consumo más notable se asocia a los garbanzos (1,3 kilos por persona y año), mientras que las alubias y las lentejas alcanzan 0,9 kilos por persona en cada caso.

Además, diversos estudios epidemiológicos demuestran que un alto consumo de frutas y verduras está vinculado al menor riesgo de enfermedades crónicas; especialmente enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo dos y algunos tipos de cáncer.

En estos momentos, Andalucía está por debajo de la media española en cuanto al consumo de frutas frescas (-16,4%) y hortalizas frescas (-12,7%). Durante el año 2016, cada persona en Andalucía consumió de media 52,4 kilos de hortalizas frescas y 83,3 kilos de frutas frescas. Andalucía cuenta con una gran variedad agrícola que permite tener una cultura gastronómica propia, rica y variada, donde los valores productivos coinciden con los beneficios saludables de estos productos.

Además, para esta organización agraria “la apuesta por las producciones de cercanía genera empleo y riqueza”, contribuyendo de esta forma al “mantenimiento del medio rural”.