La Poleá es un plato de origen campesino que siempre representa a la cocina más básica y popular de la gastronomía sevillana. Harina, leche condimentada y aromatizada con limón, especias, un poco de miel y licor de anís son los principales ingredientes de este ancestral plato. Esta especie de gachas dulces, que suele servirse de postre, se ha puesto de moda en restaurantes de postín.

Además, se puede elaborar en casa sin mayores dificultades. Pocos ingredientes y muy básicos.


– 4 o 5 cucharadas grandes de harina.

– 2 cucharadas grandes de miel.

– 1 litro de leche.

– 1 ramita de canela.

– 1 cáscara de limón.

– 1 pizca de sal.

Se diluye la harina en un poco de agua y se le añade la cáscara de limón, la canela y un poco de sal gorda. Se cuece todo a fuego lento, sin parar de mover con una cuchara de palo para que no se hagan grumos. Cuando se vea espesar el líquido, se retira del fuego.

Se sirve la poleá con una cucharada de miel por encima. A veces, para resaltar más el sabor, se le agregan frutas, anís o meloja y se sirve con unos cuscurros de pan frito.