¡Buenos días!

 

¡Buenos días! Sevilla no para de descubrirse y de conocerse a sí misma, viéndose en cosas en las que no se ha visto en su vida. El turismo lo invade todo, se percata de todo y quiere serlo todo. Los turistas quieren ser nazarenos, costaleros, flamencos, gitanas… Nos han descubierto. Ya no somos tan nuestros. Han dado con el tesoro escondido de Sevilla y de cómo se vive, se come, se tapea y hasta se bebe en Sevilla. En estos días, sin ir más lejos, no sólo nosotros nos preparamos para la Feria, sino que también se preparan ellos. Por las calles ya no sabes si estás por Sierpes, Tetuán o Puente y Pellón, a dos pasos de El Corte Inglés, o por cualquiera de las vías que en Venecia te conducen al Puente Rialto o a la Plaza de San Marcos. Para rematar la desorientación total, sólo nos faltaría montar en góndola. Las tiendas de los avalorios como mantoncillos, flores, collares o pulseras, están a tope. Recuerdan los días esos en que tienes la Cabalgata encima y te quedan por hacer los últimos regalos de Reyes. Es de locos a donde alcanzan las colas, muchas veces vomitadas por las mismas puertas de los comercios. Amigo César Cadaval, “Sevilla sigue teniendo su gente” mientras el mundo es un seducido enamorado que a este paso acabará en el padrón. ¡Feliz viernes!




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