¡Buenos días!

¡Buenos días! A veces resulta ser la crítica la mejor defensa de algo. Una Semana Santa como la que estamos pasando por el continuo dilema de salir o no salir las cofradías según los pronósticos meteorológicos, es una Semana Santa que sirve la oportunidad de un análisis serio sobre las decisiones a tomar por las juntas de gobierno. Para mí al menos está claro que la pérdida generalizada del sentido común, no sólo tratándose de cofradías sino en todos los órdenes de la vida, acabará obligando, por las buenas o por las malas, a que se regrese cuanto antes a la cordura imprescindible de toda convivencia. Lo ocurrido ayer, Miércoles Santo, con dos hermandades que se echaron a la calle a costa de todos los riesgos de lluvia previstos, me parece irresponsable, pura inmadurez e infantilismo. Y ya está. No necesito, ni quiero, argumentar más, salvo que hay que comportarse como mayores de edad, como adultos en los que están depositados temporalmente y por elecciones unos patrimonios materiales y artísticos que deben considerarse más allá del mandato efímero de una junta. Y precisamente porque no son más que dos juntas que en un futuro afortunadamente dejarán de serlo, omito los nombres de esas hermandades cuyas identidades, por más que se sepan, quedan a salvo de personas que no han estado a la altura de sus cargos. Por lo demás, os deseo un gran Jueves Santo.




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