¡¡¡Buenos días!!!

Buenos días!!! No estoy encantado de conocerme. Estoy encantado de superarme. La autocomplacencia me parece una enemiga del crecimiento personal, una anemia espiritual que impide nuestro desarrollo. Rara vez he estado contento de lo que hacía. He sido mi crítico despiadado, la voz implacable de mi conciencia, sujeto constantemente a un revisionismo sin descanso de mis conductas y decisiones, de mis palabras… Es la única forma que encuentro para avanzar siquiera unos pasos en la condición humana, hecha de tantos defectos de fábrica. La tenacidad por corregirme y por aprender es la mejor actitud que ha quedado a mi al alcance para mejorarme lo más posible. No me considero inteligente. Si lo fuera, mi vida hubiera sido bien diferente en algunas cosas que, a día de hoy, con las luces ganadas, no habrían llegado a mi biografía. Y cuando no perteneces a la inteligencia, más te vale ingresar cuanto antes en el esfuerzo, en la disciplina, en saber levantarte cada vez que te caes. Soy y he sido, durante largos años de empeños incansables, un corredor de fondo. Ahí sigo, en este lunes que os deseo muy feliz.




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