¡¡¡Buenos días!!!

Buenos días!!! Alguien dijo que quien a los cincuenta años no ha cambiado una sola de sus ideas puede ser por dos cosas: o porque es idiota o, simplemente, porque nunca ha tenido ideas. Estoy de acuerdo, completamente de acuerdo. Los seres humanos deberíamos someternos a periódicas analíticas mentales. Y lo mismo que se acude a las consultas médicas para pasar de vez en cuando por una revisión, también sería conveniente y saludable hacer eso con nuestras razones y pensamientos. Creo mucho en que hay que desconfiar de los individuos que no están seguros de sí mismos; pero también creo con la misma firmeza en la necesidad de ponernos a prueba en nuestras convicciones, hasta en las más profundas. La duda suele estar separada de la verdad por un fino tabique a derribar. Yo me he discutido mucho a mí mismo gran parte de las ideas que me parecían fijas e inamovibles. He mandado al desguace doctrinas, mandamientos y preceptos que jamás imaginé que allí acabarían sus días, fuera por fin de mi conciencia. No he querido seguir sirviendo de sucursal de los catecismos de nadie. Y estar atento, muy atento, a la sabiduría que brinda a diario la vida, porque es la mejor forma de hacerme con un mínimo haz de luces ciertas entre las manos. Feliz jueves!!!




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