¡Buenos días!

Foto: César Lucas

 

¡Buenos días! Anoche se estrenó en el sevillano Teatro Cervantes el documental MARISOL, LLÁMAME PEPA. Mi vida está llena de ella como lo estuvo para miles de españoles en aquel tiempo de cromos, banderines y revistas juveniles… Por todas partes reclamábamos sus inmensos ojos azules de la mar y la luz de su Málaga natal. Aún hoy mi vida sigue llena de Marisol desde que, siendo muy niño, con tres o cuatro años, la vi en “Tómbola”. Mi madre y mi tía Rocío me llevaron junto a mis primos Emilio y Guillermo al cine de verano San Fernando, de Punta Umbría, Años más tarde me la encontré por el cine Florida entre niña y adolescente en “Cabriola”. Y fue de impacto cuando en el Cine Teatro Coliseo se descubrió en “Solos los dos” del casco que ocultaba su belleza mientras conducía un bólido. ¡Dios mío, cuando le vi la cara y su melena rubia, qué mujer más bonita! Porque ya la niña prodigio se había convertido en un prodigio de mujer. Ayer fui otra vez en busca de su mito, de sus misterios, de sus contradicciones, de su lastimada vida en amores, de sus luces y de sus sombras. Y volví de nuevo con el puñado en mis manos de su leyenda interminable y las historias ciertas compartidas privadamente con los grandes amigos comunes que tenemos. También me traje la primera emoción aquella de Punta Umbría, enamorado al verla en “Tómbola”. Gracias, Pepa. Que el marinero te siga hablando del mar y a mí la vida de ti. ¡Feliz sábado para todos!




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